lunes, 14 de abril de 2008

2ª Parte 1er Capítulo- Órdago - (proyecto de novela)


Debían de ser las tres de la tarde aproximadamente. Un hombre alto y ancho de hombros (probablemente esbelto en su juventud), con pelo negro pegado hacia atrás con gomina, olor a jabón Magno, pantalón claro y camisa rosa entró en el local.
Los parroquianos callaron, y más les valía. Se trataba de Antoñito García o Antoñito el "Maño", la figura de referencia de los bajos fondos sevillanos. Su mote le venía de la mili, hecha en el año 1972 en Zaragoza y , a pesar de haber estado sólo 2 años en la capital aragonesa, el mote le prevalecería de por vida. A su lado, Jaime Belmonte, el "Grapas", en su caso el mote le venía por una causa más honorable a la par que escabrosa.
Durante la mili, Antoñito salvó la vida del "Grapas" de morir atropellado por un autobús, deuda que pagó dos meses después al protegerlo le de una granada, cuya metralla le había dejado una cicatriz horrible, cerrada con grapas, en medio de su cara de rasgos eslavos. La gente decía que le había dejado también ciertas secuelas psicológicas, manías compulsivas y tendencias psicóticas, pero lo que más miedo daba era su sangre fría. Toda Sevilla sabía que era el perro faldero del "Maño" y que los muertos se apilaban a su espalda. Alto y muy fuerte había trabajado como albañil, más bien como burro de carga, antes de síer el matón a sueldo de Antoñito. Solía ser brusco pero efectivo: Cuerda de piano al cuello, sierra, bolsas de plástico y una piara de cerdos cerca de Extremadura.
El estilo del "Maño" era más sutil. A pesar de la exhibición de colgantes y anillos de oro se hacía pasar por funcionario del ayuntamiento en excedencia. Cuando decía que iba al ayuntamiento en realidad se iba a su nave industrial. Había quien le llamaba a aquella nave "La Casa de los Horrores". Drogas, mujeres, armas... todo tenía cabida en su mundo. Ahora se dedicaba al robo, a veces directamente o mediante la extorsión; de antigüedades.
Esperaban a un hombre, José Heredia. Comenzaba a tardar, y eso incomodaba al "Maño".




Con esto termina el primer capítulo de mi novela, espero que la desfruteis! Aún queda mucha historia por delante!!!

jueves, 3 de abril de 2008

Proyecto de novela


He aquí que, ante la magnitud de las cosas que pasan por mi cabeza he decidido empezar a escribir una novela, seguramente corta y chapucera, con la que buscaré aparte de desquiciarme y entretener liberar tensiones antes, durante y tras los exámenes.

El sitema es simple, un capítulo cada viernes (si estoy por la labor) de extensión variable.

Acepto sugerencias detodo tipo; personajes, nombre del proyecto de novela ( había pensado en "Órdago" pero está un poco en el aire), estilo, puntuación, gramática...

Antes todo espero que la disfruteis y que opineis. Sin más dilación comienzo; enjoy "Órdago"!




Órdago



Capítulo I- El bar


El humo cubría el local cediéndole una atmósfera proclive al delito, la evasión y el escondite. Unos carteles amarilentos cubrían las paredes anunciando, aparte de corridas de toros, tiempos mejores para el bar de Diego y un cierto descuido en el negocio que su padre construyó con el sudor de su propia frente.
José Belmonte, Jesulín de Ubrique, Paquirrín...sus nombres eran lo único diferenciable, en mate negro, sobre las viejas estampas, donde las imágenes de fornidos toros en castrense lucha a muerte contra esbeltos toreros de capas ondulantes y trajes de luces comenzaban a desconcharse, conscientes de la impasividad del tiempo, que nunca perdonó. Ni tan siquiera a las leyendas.

Un olor, mezcla de viejos puros Farias fumados por los parroquianos, Ducados negro, cerveza Cruzcampo y manzanilla casera del interior del bareto contrastaba ferozmente con el del azahar y geranio del patio por el que se accedía a aquel pequeño bar de barrio. Aquel viejo bar de la Macarena. En la inolvidable Sevilla.

El suelo era un mar de cerillas, cenizas, colillas, cáscaras de cacahuetes y serrín. Un mar que se batía con cada golpe de escoba hacia la barra, soportando el oleaje y la resaca. Dicha mesa, más bien barra, era de madera y metal , resquebrajada en su base por la humedad y oxidada en todas sus junturas.

Se trataba del alma de Andalucía, un lugar para muchos innacesible, no más que una mera esencia, un soplo de la identidad de un pueblo. Andalucía en todo su esplendor, un lugar que representa a un pueblo, su forma de vida, su simbología, su ocultismo. La Torre del Oro y la Alhambra no tendrían nada que hacer contra ese símbolo de la idiosincrasia caló.

Tras la barra, con una camisa azul gastada y denotando unas manchas de sudor en las axilas y pecho ( a pesar de vestir a mayores una camiseta Imperio), se encontraba Diego, el dueño del bar. Calvo, gordo ( o como él prefería decir: " illo... gorda tu madre...¡bien alimentao!), calvo y con un bigote fino que le delienaba su labio superior. En su pecho la medalla de plata (falsa o robada) de la Virgen del Rocío, " la reina de la casa", entre su peludo pecho, sobre su barriga cervecera.


(...)


Mañana sigo, son las 3 de la mañana y me voy a la camita...

martes, 1 de abril de 2008

Testamentum


Si estais leyendo esto es que y morí. Hades mece mi cuna y Caronte me guía hacia el Cancerbero ( tan sólo 2 monedas para el barquero, el último viaje, y el más barato) , donde comenzaré mi fin, el inicio de la nada.

Hace ya un tiempo que me como la cabeza por no saber cómo, cómo sobrevivir y ser apreciado aun siendo diferente, sentirme libre de una masa que me tiene maniatado y amordazado, viendo injusticias de las que nunca podré informar, pues aun liberando mis palabras los demás se me aparecen como ciegos y sordos. No se si fui un incomprendido en vida o no cedí en mi empeño de no ajustarme a lo global, a ser como otros, para mi los demás.

No me las doy de marginal ni recluído, pero nunca fui completamente aceptado; es más, fui criticado en casi todo lo que hice. Esta cuchillo que me cortará las venas actuará como puente hacia lo desconocido, supongo que otro infierno, tambien lleno de demonios que me torturarán.

¿Por que voy entonces? Para encontrarme, para volver a ver a quien hace más de diez años que no veo. Volver a reir como cuando era un niño feliz e inocente...ingenuo. No sabía lo que era la vida y pensaba que todo iba ser mucho más fácil de lo que nunca fue.

La sangre que discurre por mis venas se deslizará por mis muñecas para caer, lenta e imperiosamente, gota a gota, latido a latido, en la alfombra; sedienta de algo que no sean lágrimas de frustración.

El metal en mi pulso es frío y me previene de lo que me queda; la agonía, pocos minutos que parecerán meses.

Entonces será cuando realmente pueda pensar tranquilo, sin ataduras a este mundo, a nada, ni a la propia vida.

Aparecerán las imágenes de las personas a la que más quise (no me olvido de tí) y sabré realmente, aunque tarde, lo que tendría que haber hecho con mi vida.

Demasiado fácil el suicidio dicen mas, si toda la vida es harto tortuosa, ¿no merece la pena tener algo simple en esta fugaz existencia? Solo una cosa. ¿Por que no?

Al igual que muchos otros intenté encontrar en lo que me gustaba la perfección ( música, deporte, escritura, amor...) a través de la práctica pero al no alcanzar ni un nivel mediocre entraba en largos períodos de depresión y etilidad. Soy como Antoñito el Camborio, de Lorca; éxito o fracaso mas jamás mediocridad, no cabe en mí.

Veo ante mi las fotos de quienes encontraron en la soga, la pistola o el alcohol el amigo que les ayudase a acabar y les entiendo, ojalá la cuchilla de afeitar sea tan buena amiga como esos otros objetos para sus poseedores.

Allan Poe, Kubain, Lautrec, Baudelaire...

Fueron mis amigos, ausentes, de toda la vida y muy pronto estaré con ellos jugando al póker donde quiera que vayamos los suicidas;usando como fichas nuestros sueños perdidos y en las imágenes de las cartas las efigies de las personas a las que no debimos haber dejado atrás.

Le dejo todo al que lo quiera.


Ya no necesito nada...